Planetario Pamplona - nicdo - La fábrica

[ Conquistas culturales ]

Ver mas allá de las estrellas, transformar un planetario

Convertir un centro de observación en un espacio para la cultura interdisciplinar.

Esta marca nace inspirándose en la inmensidad y la estructura del universo. Utiliza círculos concéntricos y líneas radiales evocando las órbitas planetarias, trayectorias estelares y el orden cósmico. 

Una identidad para un universo expandido.

Un planetario es, en esencia, una máquina de mirar: un techo que se convierte en cielo. El de Pamplona, abierto en 1993 en el parque de Yamaguchi, prepara para 2027 algo más ambicioso que una reforma: un cambio de órbita. Deja de ser un emisor de contenidos para convertirse en agente activo de un ecosistema de aprendizaje, innovación y creación contemporánea, donde el conocimiento científico viaja también por la emoción y el asombro. La Fábrica trazó esa estrategia para Nicdo en su auditoría cultural; a nosotros nos correspondió darle cuerpo: un nombre, una voz y una imagen.

El nombre como primer acto de identidad.

Toda identidad empieza por saber decir su nombre. Planetario Pamplona — Iruña Planetarioa lo dice en las dos lenguas de la ciudad, no por duplicado sino por derecho: el bilingüismo como rasgo de identidad, no como trámite. Y sobre ese nombre, un baseline que comprime la estrategia entera en dos palabras: Universo expandido. Lo que antes cabía bajo una cúpula ocupa ahora el territorio común de la ciencia, el humanismo y la creación contemporánea.

Una identidad en órbita: la cúpula como eje.

Una identidad se demuestra en sus extremos: debe sostenerse igual en un cartel colgante de doce metros que en una tarjeta de visita. La gráfica coordinada pauta todos los soportes del espacio y anticipa su ecosistema digital —web, redes, newsletter, pantallas—, y un manual de normas deja el sistema documentado.